La quiebra de la cooperativa SanCor, decretada este miércoles 22 de abril por la Justicia de Santa Fe, genera fuerte preocupación en la región, especialmente en localidades vinculadas históricamente a la actividad láctea como Sunchales, Rafaela y toda la cuenca productiva del centro provincial. La decisión, tomada por el juez Marcelo Gelcich, marca el cierre del proceso de concurso preventivo iniciado en 2025 y abre una etapa de incertidumbre para trabajadores, productores y proveedores locales.
En este contexto, el impacto no se limita a la estructura empresarial, sino que alcanza de lleno al entramado económico regional. SanCor fue durante décadas un actor clave en la cadena láctea, articulando la producción de cientos de tambos, transportistas y pymes vinculadas. Su caída profundiza un escenario ya complejo para el sector, afectando la circulación económica en numerosas localidades del departamento Castellanos y zonas aledañas.
El fallo judicial establece que la empresa no pudo sostener su reestructuración ni presentar una propuesta viable para sus acreedores, acumulando una deuda cercana a los 120 millones de dólares, además de importantes compromisos en pesos. Entre ellos, se destacan más de $12.788 millones en salarios adeudados, $6.349 millones en obligaciones impositivas y previsionales, y más de $13.313 millones en deuda comercial, cifras que reflejan la magnitud de la crisis.
A pesar de la quiebra, la Justicia dispuso la continuidad operativa de las plantas que aún mantienen actividad, con el objetivo de preservar su valor y facilitar una eventual venta en marcha. Esta medida es clave para la región, ya que busca sostener parte de la actividad productiva y evitar un impacto aún mayor en el empleo y la economía local.
En el plano laboral, la situación es especialmente sensible. El síndico deberá definir en las próximas horas qué trabajadores son indispensables para la continuidad de las operaciones. Aquellos que queden fuera de esa nómina podrían enfrentar la suspensión de sus contratos, con el riesgo de desvinculación definitiva si no se logra una salida en el corto plazo.
Además, el fallo pone el foco en la preservación de activos estratégicos, como plantas industriales, maquinaria y la marca SanCor, considerada uno de los bienes más valiosos. La intención es evitar una liquidación fragmentada que afecte aún más el valor de la empresa y, en consecuencia, reduzca las posibilidades de recuperación para acreedores y actores vinculados.
Con esta resolución, no solo se cierra una etapa judicial, sino que se abre un nuevo capítulo para la región, donde la incertidumbre convive con la expectativa de que alguna alternativa permita sostener parte del entramado productivo que durante décadas tuvo a SanCor como uno de sus pilares.



