Una fuerte controversia se generó en Esperanza en torno al sistema de aporte voluntario destinado a AANE, luego de que se conociera que parte de lo recaudado se destina a cubrir costos operativos del municipio. La medida fue implementada por decreto por el intendente Rodrigo Müller, y establece que del total aportado por los vecinos se descuenten gastos de impresión, distribución y gestión, los cuales superarían los $2 millones mensuales.
El mecanismo había sido solicitado por la institución como una herramienta de financiamiento ante una situación económica crítica, agravada por recortes en programas nacionales vinculados al área de discapacidad. Sin embargo, el esquema definido por el Ejecutivo local generó cuestionamientos desde distintos sectores políticos, que consideran contradictorio aplicar cargos administrativos sobre un aporte de carácter solidario.
El debate también reavivó discusiones previas en el ámbito del Concejo Municipal, donde iniciativas similares habían sido rechazadas en el pasado por el oficialismo. Finalmente, el decreto fue aprobado para permitir la llegada urgente de recursos a la institución, aunque con críticas respecto a los términos establecidos, especialmente en relación a los costos descontados.
Según trascendió, en algunos meses los gastos de implementación habrían representado una porción significativa de lo recaudado, en un contexto donde la capacidad de pago de los vecinos se ve limitada por la situación económica general. Además, durante los primeros meses se registraron dificultades en la operatoria del sistema, con restricciones en los medios de pago disponibles.
En este escenario, AANE volvió a plantear en el Concejo la necesidad de revisar el mecanismo y evaluar alternativas que permitan sostener su funcionamiento. La discusión continúa abierta y expone tensiones políticas en torno a cómo abordar el financiamiento de instituciones clave en el entramado social de la ciudad.



