La Justicia investiga las circunstancias en las que murieron el empresario Marcelo Ricardo Cantoni, de 73 años, y su esposa, Nora Beatriz Nadalutti, quienes fueron encontrados sin vida durante la madrugada del domingo en su vivienda, ubicada en la zona de De las Naciones y San Martín, en barrio Sur de Esperanza.
El hallazgo se produjo poco después de las 4, cuando el hijo del matrimonio encontró los cuerpos y solicitó la presencia policial. Al llegar al domicilio, los efectivos constataron que Cantoni se encontraba sobre una cama y su esposa en el suelo. Ambos presentaban heridas de arma de fuego en la cabeza.
En la habitación donde fueron encontrados también se halló una escopeta Beretta. A partir de las primeras actuaciones, el fiscal Alejandro Benítez, de la Unidad Fiscal de Las Colonias, dispuso la intervención de personal de la Policía de Investigaciones (PDI) de Recreo y del área de Criminalística de Esperanza para realizar el relevamiento de la escena y las pericias correspondientes.
La causa fue caratulada como averiguación de causales de muerte. Entre las medidas ordenadas se incluyó un dermotest al hijo del matrimonio, quien fue la persona que encontró a sus padres y accedió a realizarse el estudio.
Entre las hipótesis que trascendieron durante las primeras horas de la investigación se encuentra la posibilidad de que se haya tratado de una decisión acordada previamente por la pareja. Sin embargo, esa versión no fue confirmada judicialmente y las circunstancias del hecho continúan bajo investigación.
Nadalutti atravesaba una enfermedad neurodegenerativa progresiva conocida como esclerosis lateral amiotrófica (ELA), que afecta las neuronas encargadas de controlar los movimientos musculares voluntarios. Según información atribuida a fuentes de la investigación, el hijo habría manifestado a los efectivos que su madre se encontraba triste y tenía intención de no continuar transitando la enfermedad.
Cantoni era propietario de Cantoni Montajes, una empresa con actividad en Argentina y presencia en otros países. Su esposa, por su parte, acompañaba activamente la actividad familiar.
Las pericias realizadas en la vivienda y sobre el arma demoraron la entrega de los cuerpos a sus familiares. Hasta las primeras horas del lunes todavía no se había informado oficialmente el día y horario de la despedida y sepultura.



